
Esperanza y Muerte

Dios creó a los seres humanos para que disfrutaran la eternidad en una relación de amor con él y con su Creación.
Pero, la misteriosa aparición del pecado dentro de los atrios celestiales y la posterior caída de Adán y de Eva distorsionaron esta relación.
Trágicamente, la muerte envolvió no solo a la raza humana sino también toda vida existente.
En la actualidad se pueden observar expresiones de muerte en las hojas que caen de los árboles, las flores que se marchitan en los jarrones, las mascotas inocentes que mueren en agonía y los seres queridos que se nos van tan cruelmente.
Con la añoranza de un mundo mejor, la gente ha retratado muchos “paraísos” en los que le gustaría vivir.
Como seres humanos mortales, necesitamos seguridad en el presente y esperanza para el futuro.
El oxígeno es a los pulmones lo que la esperanza para el sentido de la vida.
De hecho, la esperanza bíblica nos sostiene durante las crisis existenciales que enfrentamos en nuestro camino hacia la Eternidad.
Se basa en la segura promesa divina de un mundo perfecto sin más lágrimas, dolor: ni muerte
Esta misma promesa no ha perdido su poder en ningún momento, y da sentido y propósito a nuestra vida actual. Nos permite mirar con confianza al futuro.
Nos asegura que todos nuestros seres queridos que murieron en Cristo finalmente resucitarán de entre los muertos, para heredar la vida eterna.
